Un reportero convertido en basketbolista de una forma muy particular porque seguramente esto lo ha hecho de pura casualidad porque de haberlo querido hacer no le hubiese salido tan bien, su cara de sorprendido habla por sà sola. No se necesita nada más que unos pocos segundos para mostrar algo que pueda sorprender y dejar con la boca abierta al mismo ejecutor.
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