No se puede culpar al hombre por haber disparado la pelota de golf contra una paloma, todo es por la mala suerte que justamente en ese momento a ella se le ocurre pasear por un campo de golf. No hay duda que el hombre quedó preocupado por haberla matado y encima tiene que escuchare los gritos de su esposa, que le podrÃa haber avisado con anterioridad si es que ella la habÃa visto.
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